En 1878, y tras dos intentos previos, la Verea Direct Multipler estaba lista y el español la presentó en la Exposición Mundial de Inventos de Cuba, obteniendo el primer premio. Un mes más tarde, la Oficina de Patentes de Estados Unidos le adjudicaba el número 207.918 a esta ingeniosa máquina de hierro y acero, de 22 kilos de peso, capaz de realizar operaciones con hasta nueve dígitos en el multiplicando y seis en el multiplicador sin utilizar manivelas y a una escandalosa velocidad. Era, pues,la única calculadora del mundo capaz de realizar las cuatro operaciones aritméticas.
miércoles, 14 de octubre de 2015
La primera máquina
En 1878, y tras dos intentos previos, la Verea Direct Multipler estaba lista y el español la presentó en la Exposición Mundial de Inventos de Cuba, obteniendo el primer premio. Un mes más tarde, la Oficina de Patentes de Estados Unidos le adjudicaba el número 207.918 a esta ingeniosa máquina de hierro y acero, de 22 kilos de peso, capaz de realizar operaciones con hasta nueve dígitos en el multiplicando y seis en el multiplicador sin utilizar manivelas y a una escandalosa velocidad. Era, pues,la única calculadora del mundo capaz de realizar las cuatro operaciones aritméticas.
Su legado
El legado de Verea
en 1867, Verea retorna de nuevo a Cuba, estableciéndose en La Habana como representante de una importante empresa que vendía maquinarias y aparatos modernos. Pasaron ocho años hasta que el gallego se hizo con un pequeño capital para poder volver a Estados Unidos, donde además de seguir con su actividad comercial se lanzó de nuevo al mundo periodístico encargándose del diario El Cronista al morir su anterior director, el también gallego José Ferrer de Couto.
El personaje detrás del invento
RAMON VEREA
Hijo legítimo de Florentina García y Juan Verea, se benefició de estudiar con un cura sacerdote tío suyo, Francisco de Porto, en su aldea. Luego, a los trece años, marchó al seminario diocesano de Santiago de Compostela, donde permaneció seis años hasta que, pese a su brillante expediente, perdió la beca, lo que supuso para él "una liberación" y afianzó su anticlericalismo. Emigró en 1855 a Cuba dónde trabajó como maestro y escribió dos novelas, La cruz de Cobblestone y Una mujer con dos maridos; aprendió además inglés y descubrió el periodismo. También, cuando estaba en la ciudad cubana de Colón, inventó una máquina para plegar periódicos cuya patente vendería más tarde en Nueva York. Tras una breve estancia en Puerto Rico, en 1865 se traslada a Nueva York y trabaja como traductor; allí, en 1875, funda la imprenta El Polígloto y crea una "Agencia industrial para la compra de maquinaria y efectos de moderna invención", e ingenia su máquina de calcular, la Verea Direct Multiplier, primera que realizaba multiplicaciones de forma directa en vez emplear múltiples vueltas de manivela. La oficina de patentes estadounidense le concedió el 10 de septiembre de 1878 la número 207.918, el mismo año en el que ganó una medalla de la Exposición Mundial de Inventos de Cuba.
El genio portátil
LA CALCULADORA
En el pasado, se utilizaban como apoyo al trabajo numérico ábacos, comptómetros, ábacos neperianos, tablas matemáticas, reglas de cálculo y máquinas de sumar. El término «calculador» se usaba para aludir a la persona que ejercía este trabajo, ayudándose también de papel y lápiz. Este proceso de cálculo semimanual era tedioso y proclive a errores. Actualmente, las calculadoras son electrónicas y son fabricadas por numerosas empresas en tamaños y formas variados. Se pueden encontrar desde modelos muy baratos del tamaño de una tarjeta de crédito hasta otros más costosos con una impresora incorporada.
El gran pensador
LA CALCULADORA
Una calculadora es un dispositivo que se utiliza para realizar cálculos aritméticos. Aunque las calculadoras modernas incorporan a menudo un ordenador de propósito general, se diseñan para realizar ciertas operaciones más que para ser flexibles. Por ejemplo, existen calculadoras gráficas especializadas en campos matemáticos gráficos como la trigonometría y la estadística. También suelen ser más portátiles que la mayoría de los computadores, si bien algunas PDAs tienen tamaños similares a los modelos típicos de calculadora.
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